DeChimbote.com · Guía gastronómica

Guía de combinados en Chimbote · Primera entrega

Quince días de combinado: la primera semana, los clásicos

Un itinerario de quince jornadas por las casas que hicieron del combinado el plato bandera de Chimbote. Esta primera semana recorre los nombres históricos; la ruta continúa la semana siguiente.

Hay ciudades que se conocen por sus monumentos y ciudades que se conocen por un plato. Chimbote pertenece a las segundas. Su combinado —tallarín, chanfainita de bofe, papa bañada en crema de huancaína, ceviche fresco y, desde hace unos años, maruchitas coronando el conjunto— no es un antojo: es una institución nocturna con más de tres décadas de historia, sus propias leyes y sus propios templos.

Para contarla como merece, invitamos a tres amigos y salimos de ruta durante quince días. Martín Elguera, chef limeño, llegó escéptico y con el paladar afilado. Lucía Ferrer, fotógrafa de viajes, vino desde Trujillo con la cámara lista y hambre atrasada. Y Renzo Cabrera, ingeniero pesquero chimbotano que vive fuera y volvió por la fiesta de San Pedrito, puso la memoria: él recuerda cuando el combinado costaba un sol frente a su colegio. Lo que sigue es la primera semana de ese viaje. Quien prefiera ir directo al grano, tiene además nuestro ranking de combinados de Chimbote y el listado completo de cevicherías de la ciudad.

Día 1 · Lunes

Blanca Marina, la consagrada

Toda ruta seria empieza por la casa mayor. Blanca Marina, en una esquina de Jr. Carlos de los Heros con la avenida Pardo, a una cuadra de la Plaza de Armas, es el combinado que la televisión nacional vino a buscar cuando quiso explicar el plato. Su firma es inconfundible: la papa a la huancaína lleva una crema a base de rocoto que no perdona ni aburre, y la maruchita se sirve con una crema especial de la casa.

Martín, el chef, dictaminó al tercer bocado: «la crema es el alma del combinado, y esta gente lo sabe». Nos recibieron con zarandajas de cortesía, el plato llegó rápido y generoso, y la cuenta confirmó la otra mitad de su fama: hay combinado para todos los bolsillos. Es un local pequeño y acogedor, de música bajita — para ir en pareja o en grupo corto, no con la familia entera.

Dirección: Jr. Carlos de los Heros 292, esquina con Av. Pardo, centro de Chimbote. Precio: combinados de S/ 5, S/ 8 y S/ 10. Su sello: la crema de rocoto y la maruchita con crema especial; sin chanfainita. Horario: de noche.
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Día 2 · Martes

Combinados Rosita, treinta y dos años de cola

Si Blanca Marina es la consagrada, Rosita es la institución. Treinta y dos años sirviendo el mismo plato, con sistema de tickets por orden de llegada y una cola que entre semana es paisaje y el fin de semana llega a medir una cuadra. La puerta abre a las ocho de la noche y El Progreso entero parece haber cenado allí alguna vez.

¿El secreto? El combinado sale jugoso y calentito, con su marucha, su ceviche, la papa de crema bien amarilla, vainita, cancha y tallarines con ají. La clientela le pone diez de diez sin discutir, y Renzo entiende por qué: «esto sabe a barrio, al de verdad». Lucía fotografió la cola antes que el plato; dice que también es parte del menú.

Dirección: Libertad 386, El Progreso, Chimbote. Precio: desde S/ 12. Su sello: el más jugoso de la ruta y la cola más famosa. Horario: desde las 8:00 p. m. Consejo: saque su ticket y tenga paciencia; la espera es el aperitivo.
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Día 3 · Miércoles

Combinoche Doña Nora, la polémica

Ninguna guía honesta puede saltarse a Doña Nora, porque Doña Nora es el gran debate del combinado chimbotano. Dieciséis años de trayectoria en El Progreso, clientela que cruza la ciudad desde Villa María y La Brisa para cenar aquí, y dos bandos irreconciliables: quienes juran que es el mejor y quienes discuten su crema punto por punto.

Nosotros nos declaramos del primer bando con matices: la chanfainita con bofe es de las que se quedan en la memoria, el plato sale rápido una vez pedido y el ambiente es de fiesta de barrio. Aquí se paga por adelantado —costumbre que se extiende por la ciudad— y los fines de semana conviene llegar antes que la multitud.

Dirección: Libertad 451, El Progreso, Chimbote. Precio: combinados de S/ 12 a S/ 15. Su sello: la chanfainita y la discusión eterna sobre cuál es el mejor de Chimbote. Dato: la chicha morada en botella cuesta S/ 2.
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Día 4 · Jueves

El combinado de la señora Evely, el de la cola de una hora

En 21 de Abril, junto a la losa deportiva El Profe, hay un callejoncito que todo chimbotano conoce. Al fondo, sin letrero que lo anuncie, la señora Evely prepara el combinado que durante varios años fue elegido el mejor de la ciudad. No hay chanfainita aquí: hay camote y yuca, y un ceviche tan presente que el plato entero se vuelve, en palabras de Martín, «un cevichazo con acompañamiento».

Es el más picante y el más jugoso de la ruta, y también el más escaso: se cocina lo que el día da, se atiende con ticket y la cola puede tomar una hora. Llegamos con el número 19 y salimos, literalmente, moqueando de picante y de gusto. La regla de la casa es simple: quien llega tarde, se queda mirando.

Dirección: primer callejoncito junto a la losa deportiva El Profe, 21 de Abril, Chimbote. Precio: S/ 13. Su sello: el más acevichado y picante; vende también a revendedores, al mismo precio. Consejo: llegue temprano, porque se agota.
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Día 5 · Viernes

Combinados Charito, la maravilla del callejoncito

Charito resume la historia del plato: veinte años vendiendo desde su casa y diez más en un mercado cercano; treinta años de oficio que se notan en la calma con la que atiende. Su puesto se esconde tras un callejoncito, a una cuadra de la comisaría de 21 de Abril, y encontrarlo es parte del rito.

«Solamente es pasar el callejoncito para que puedas llegar a ver la maravilla», nos dijeron en la esquina. No exageraban.

Su combinado apuesta a lo esencial y lo ejecuta mejor que nadie: un ceviche jugosísimo que empapa todo el plato y una papa con crema de las que se recuerdan al día siguiente. A diez soles, es también una lección de economía popular: la excelencia, en Chimbote, no necesita mantel.

Dirección: Av. Prolongación Buenos Aires 615, a una cuadra de la comisaría de 21 de Abril, Chimbote. Precio: S/ 10. Su sello: el ceviche más jugoso por sol invertido. Dato: pida su chicha morada al llegar; a veces se acaba.
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Día 6 · Sábado

Dante, tres minutos en el Mercado Modelo

El sábado bajamos al Mercado Modelo, el estómago histórico de la ciudad, a buscar a Dante. Llegamos con escepticismo —¿combinado de mercado, al mediodía, contra los templos de la noche?— y el plato estaba en la mesa en tres minutos, desarmando el prejuicio antes del primer bocado.

El ceviche de Dante figura entre los mejores que probamos en quince días; la papa tiene la textura perfecta que tantos persiguen, y los tallarines llevan un aderezo concentrado que Martín anotó en su libreta sin decir palabra. Moraleja de mercado: en Chimbote, la rapidez no está reñida con la seriedad.

Dirección: interior del Mercado Modelo, Jr. Francisco Pizarro 782, centro de Chimbote. Precio: S/ 12. Su sello: la velocidad y un ceviche de primera línea. Plan completo: combine la visita con el puesto de desayuno del propio mercado.
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Día 7 · Domingo

Raquel, la que te rellena el plato

Cerramos la primera semana en el Mercado 21 de Abril, en el puesto de Raquel, donde la hospitalidad es un ingrediente más. La espera se hizo algo larga —ocho minutos que en domingo se perdonan— pero la señora es de una servicialidad rara: no habíamos levantado el tenedor y ya estaba rellenando el plato con más crema y más fideos.

Su combinado es calidez de mercado en su mejor versión: el ceviche cumple sin alardes, la chicha llega bien concentrada y el conjunto convence por donde se le mire. Su secreto mejor guardado nos lo dio al oído una casera: pida el rocoto aparte. Con ese toque, dijo, el plato cambia de liga. Tenía razón.

Dirección: interior del Mercado 21 de Abril, Av. José Balta, Chimbote. Precio: S/ 12. Su sello: la atención de casa y el rocoto aparte. Dato: si le ofrecen más crema, acepte; es la especialidad moral de la casa.
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Así va la ruta. Siete días, siete casas, y una certeza: el combinado chimbotano no es un plato, es un archipiélago — cada casa es una isla con sus reglas. La semana que viene cruzamos a Nuevo Chimbote y cerramos el itinerario con ocho paradas más: mercados de Buenos Aires, el famoso dos por quince, el combinado especial para compartir y el puesto donde nadie se levanta con hambre.